LA FIGURA DE VASCONCELOS
José Vasconcelos Calderón es uno de los hombres más ilustres con que ha contado la historia de México e incluso de toda la América. Gran filósofo, educador, abogado, político y escritor, Vasconcelos “…es uno de los más altos exponentes de la cultura latinoamericana que la generación actual debe conocer en la grandiosidad de su obra. Desconocerlo sería tanto como renegar del pueblo americano que encontró en el verbo vasconceliano la más alta expresión…” [1].
“Don José Vasconcelos era un espíritu inquieto, que recorrió vastas regiones del saber humano, por eso su obra no se circunscribe en una visión fragmentaria. Su pensamiento fue fecundo, lo mismo en la concepción filosófica – que culminó en la creación titánica de un sistema, así como en los magistrales estudios sociológicos de América. En él se perfila también, airado, el historiador que fustiga conciencias; pero donde su figura se agiganta, alcanzando perfiles sublimes, es como educador de México, en una tarea educativa todavía no superada ni en magnitud ni en calidad”[2]
Debido al trabajo aduanero de su padre, durante su infancia vivió en varias regiones del país, lo que le permitió percatarse de las grandes diferencias que existían en entre ellas, aunque la Iglesia Católica había logrado unificar el culto y las prácticas morales, no pasaba lo mismo con el intento real de unificación por parte del gobierno del País.
El Oaxaqueño, nacido en Febrero de 1882, venía de una familia acomodada que le permitió formarse sin preocuparse mucho por cuestiones económicas. Así, Recibió la enseñanza del idioma inglés en la Escuela de Eagle Pass a la vez que se nutría con la lectura de los clásicos y de los filósofos mas destacados tales como Kant, Hegel, Nietzche, etc.
Después de haber sido un estudiante aventajado de la Preparatoria Nacional y de la Escuela de Jurisprudencia, se convirtió a la edad de 25 años en un abogado próspero, pero pese a lo que sus conocidos y familiares pensaban, la vida de Vasconcelos estuvo muy lejos de vivir como un burgués con una excelente educación y pendiente de él y sus cosas.
Fue un Entusiasta seguidor de Madero y ayudo bastante al derrumbe de Porfirio Díaz; a la muerte de Madero siguió apoyando a su grupo y, “la caída de Huerta, desempeño un papel protagónico en el intento de salvar las metas revolucionarias mediante la Convención de Aguascalientes. Cuando vio que se imponían por las armas las fuerzas del desorden y la ambición, se fue a los Estados Unidos” [3].
A la llegada al poder de Adolfo de La Huerta se nombró a Vasconcelos como rector de la Universidad de México, que para aquel entonces era el mayor cargo en el ámbito nacional en materia educativa, lo que le permitió poner en práctica sus ideales educativos para el pueblo Mexicano.
VASCONCELOS EL EDUCADOR
Para José Vasconcelos, “… el proceso educativo era algo totalmente articulado, de manera que la actividad en ese sentido estuviese dirigida a todos los sectores de la sociedad y en cada uno de ellos se realizase un fin…”[4].
Por la razón antes mencionada, para el maestro Vasconcelos era de vital importancia la fusión de las herencias indígenas e hispánicas fundidas en un solo ser, el de la «raza cósmica». Es por ello que expresaba un nacionalismo que era para él el símbolo de identidad del mexicano y que es común también a toda América Latina. De aquí “…el origen del escudo y del lema que propuso al consejo universitario, un campo en el que se ve a Latinoamérica, a partir de la frontera mexicana, guardado por un águila y un cóndor y el texto «Por mi raza hablará el espíritu»…”[5]
“ Siempre tuvo, Vasconcelos, gran preocupación por incorporar a los grupos aborígenes dispersos en el territorio nacional a la obra educadora que él realizaba grandiosa y entusiastamente. Por eso resulta risible que algunos trasnochados o ignorantes propongan como soluciones novedosas en nuestros días, en congresos sobre reforma educativa, que hay que llevar la educación a los grupos indígenas y rescatar a los analfabetas. Olvidan que Vasconcelos propuso soluciones a ese problema hace ya más de medio siglo y que lo más que se puede hacer es revitalizar los programas educativos del Maestro, y ponerlos en práctica de una vez por todas” [6].
Consciente de que el problema del analfabetismo no sólo afectaba a los indios que conocían muy poco o nada el idioma castellano, Vasconcelos descubrió que era un enorme problema que se encontraba presente en la generalidad de la población mexicana, por lo cual se dio a la obra de trazar una gran campaña para reducir el problema del gran número de mexicanos que no sabían leer y escribir. Esta campaña se centraba básicamente en poner en contacto al “que no sabe” con el “que sabe”, de manera que la instrucción se diera por los mismos miembros de la sociedad mexicana, para lo cual se contó con bastantes voluntarios de todas los estratos sociales, incluidos algunos de los que posteriormente serían los destacados intelectuales mexicanos.
“ El historiador José Bravo Ugarte se expresa así de la magna obra educacional de Vasconcelos: «A ese programa, muy completamente realizado, corresponde como innovaciones, las escuelas y misiones rurales a favor de los indios y campesinos, la campaña por el alfabetismo y las ediciones de clásicos -Homero, Esquilo, Eurípides, Platón, Dante, Goethe, Cervantes, etc.- de más de cincuenta mil volúmenes la mayor parte de ellas», junto con dos millones de libros de lectura para primaria y cientos de miles de textos de Geografía e Historia. Así se ganó muchos colaboradores en México y muchos admiradores en Hispanoamérica, de modo que en Colombia fue declarado por los estudiantes «Maestro de la juventud»»[7].
“ En su obra «De Robinson a Odiseo», Vasconcelos simbolizaba la pedagogía pragmática de los sajones y la enseñanza exclusivamente técnica que responde a exigencias del medio, en detrimento de la visión totalizadora que debe inspirar la educación del hombre. En Odiseo, en cambio, está representado el sentido integral y clásico de la enseñanza, que sin despreciar lo útil, enseña al educando a desplegar las alas del espíritu en pos del ideal, como el viajero del mito griego, «que explora y actúa, descubre y crea, no sólo con las manos, y nunca con solo las manos, porque ni quiere ni puede deshacerse del bagaje que le ensancha el alma, el ingenio y los tesoros de una cultura milenaria. Necesitamos un Odiseo que no parta, como Robinson, de Bacon, sino mucho más allá, de Aristóteles y de Yajnavalkia, el hindú legendario; de Moisés, el fundador de nuestra civilización. Al Odiseo de nuestro siglo, fácil le será sobrepasar al Odiseo homérico por la extensión de su saber. De todas maneras, es Homero quien atinó con el tipo de hombre cabal que pude ser erigido en modelo de pedagogos y a ratos también en maestro. Y hacia un nuevo Odiseo debe tender la ambición viril de la época. No a robinsones». (De Robinson a Odiseo, p. 39)” [8]
Lo que buscaba Vasconcelos era que la gente de nuestro pueblo pensará, ya que era un fiel convencido de nuestra potencialidad como una raza muy especial que puede llegar a la cumbre de toda actividad humana. Por eso, creía en la cultura y lo que buscaba con su obra es que todos pudieran alcanzarla de acuerdo a la capacidad de cada uno.
“ Para cumplir sus propósitos, Vasconcelos desplegó una actividad febril e intensa. Su proyecto consistía en un amplio programa cultural y educativo que ya no sólo quería formar ciudadanos, sino hombres nuevos, a los que ya no sólo le importaba instruir, ni siquiera sólo educar sino transformar. Un hombre nuevo liberado de la necesidad y la maldad.”[9]
LA SECRETARÍA DE EDUCACIÓN
Aunque durante el gobierno de Porfirio Díaz fue creada la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas artes, a la promulgación de la Constitución de 1917 se suprimió dicha dependencia. Se justificó tal acto estableciendo que cada Estado de la República se responsabilizaría de la acción educativa dentro de su territorio, y no sólo como se establecía en la dependencia del Porfiriato restringiendo la actividad de la dependencia al Distrito y los Territorios Federales.
Dado a que los condiciones legales no estaban del todo dadas para el rescate de la Secretaría de Educación, José Vasconcelos continuo con su obra actuando de hecho y no de derecho, pero sí con el apoyo del gobierno. Pero esto no era suficiente, era necesaria la legalidad de esta dependencia para contar con los apoyos federales y con la personalidad jurídica que le diera seguridad y permanencia a la Secretaría de Educación.
Mientras tanto, la obra de Vasconcelos siguió su desarrollo, y asesorado por Ezequiel A. Chávez realizo una propuesta que posteriormente entregó al presidente Álvaro Obregón en donde se planteaba el restablecimiento de la Secretaría de Educación Pública; lo que fue aceptado por el presidente con clara visión de estadista.
La recién creada Secretaría de Educación, conforme a la Ley del 29 de Septiembre de 1921, se estableció conforme a las siguientes bases [10] :
- “ El nuevo Ministerio no limitaría su radio de acción al Distrito Federal y Territorios; llevaría su benéfica influencia a todas las Entidades de la República. ..”
- “ Quedaría integrado el nuevo Ministerio con todos los establecimientos de educación, entonces dispersos en la Universidad Nacional, en el Gobierno del Distrito Federal y en los Ayuntamientos Municipales y Territorios Federales”.
El mismo Vasconcelos dejo por escrito la justificación de la restauración de la Secretaría de Educación dentro de su obra «De Robinson a Odiseo» de la siguiente manera:
“ Precisa en cada nación un organismo central y provisto de fondos para que exista la posibilidad de una acción educativa, extensa e intensa, capaz de influir en la vida pública. Y toca a este organismo, generalmente llamado Ministerio de educación, señalar las orientaciones generales, técnicas y políticas de la enseñanza. Le corresponde asimismo asegurar la cohesión de lo enseñado en las distintas facultades o escuelas. No se trata ya de saber si la actuación de un Ministerio de Educación es o no deseable; no existe, hoy por hoy, posibilidad de sustituirlo. Independientemente de que el Estado esté o no capacitado para educar, debe reconocerse la realidad de que sólo el Estado dispone o podría disponer de los fondos necesarios para un esfuerza educacional de importancia”.[11]
La Secretaría de Educación Pública fue organizada por Vasconcelos en tres grandes departamentos:
- El de Escuelas, para impartir enseñanza científica y técnica,
- El de Bibliotecas, para enseñar a la juventud el gusto por los libros y fomentar la lectura en todo el país, y
- El de Bellas Artes, para promover la cultura artística entre los educandos y a nivel nacional enseñando el canto , el dibujo y la gimnasia, y promoviendo el estudio de las artes especiales en institutos específicos.
La Idea era que estos tres departamentos coadyuvaran a la educación nacional de una manera integral. Además de estos departamentos no hay que olvidar la preocupación de Vasconcelos de integrar a todos los sectores de la sociedad , conforme a su pensamiento expresado en “La Raza Cósmica”, y para lograr este fin , se auxilió de otros departamentos para este fin, tales cómo el Departamento de Enseñanza Indígena y el Departamento de Alfabetización.
Vasconcelos estuvo al frente de la Secretaría de Educación Pública desde Octubre de 1921 hasta Julio de 1924. “ Su gestión educativa tuvo un resuelto sentido social, combatió el analfabetismo , multiplicó las escuelas elementales, creó escuelas técnicas destinadas a la capacitación de obreros calificados, promovió el establecimiento de las escuelas agrícolas y, en general, fomentó la educación rural…”[12].
LA IMPORTANCIA DE LA LECTURA EN LA OBRA DE VASCONCELOS
En una de sus obras Autobiográficas, «El Desastre», José Vasconcelos expresa “que si un pueblo no tiene qué leer más vale dejarlo analfabeta”[13]. Con esta frase buscaba defender una de las funciones más importantes de la Secretaría de Educación, es decir, la actividad editorial.
Aunque no es en sí una facultad inherente y necesaria para el funcionamiento de la mencionada Secretaría, por las razones históricas que en su momento privaban en nuestro país, si era una actividad indispensable para la labor educativa propuesta por Vasconcelos.
Cuando Vasconcelos comenzó con esta labor, recibió fuertes críticas por parte de sus detractores, pero consiguió que el Presidente Obregón permitiera que los Talleres Gráficos de la Nación pasaran a la Secretaría de Educación, y junto con esto logró también la renovación de las prensas con que se contaban por unas más adecuadas para este fin. La crítica principal vino por el hecho de que el entonces Secretario mandará imprimir en un gran número a los clásicos para ser distribuidos a los estudiantes, el ataque que lanzaron sus contrarios era con la argumentación de que para que servía editar los clásicos si la gente no sabía leer.
Pero hay que recordar que José Vasconcelos mando imprimir una cantidad enormemente superior libros de texto para primaria y secundaria, para la educación de la juventud mexicana así como para las campañas de alfabetización realizadas por los “Misioneros” reclutados por él mismo, con el fin de recorrer todo el territorio nacional y abatir con ese mal .
Por otro lado, si no se editaba a los clásicos en que material iban a leer los estudiantes. No queriendo arriesgar, Vasconcelos apostó por los clásicos, no sólo para tener material de lectura, sino que el contenido fuera formando la inteligencia de los lectores que iban en número creciente bajo su administración en el ministerio educativo nacional.
En el ramo de las bibliotecas, la situación era muy precaria, ya que ésta eran muy pocas y la mayoría funcionaban como bodegas o depósitos de los libros más que como sitios de lectura. Para Vasconcelos era de mayor relevancia contar con bibliotecas prácticas, en dónde el lector tuviera lugares adecuados para la lectura y el aprendizaje, que contar con colecciones de incunables y libros costosos a los cuales la población no tiene acceso de manera sencilla, y aunque aceptaba la necesidad de este tipo de colecciones, por las circunstancias del país y su misión educativa, les dio preferencia a las primeras.
“ Es muy significativo que durante el primer año de su gestión como rector, todavía antes de la creación de la Secretaría, se hayan echado a andar 198 bibliotecas, divididas en 64 municipales, 80 obreras y 54 escolares, con una dotación total de 20, 000 libros para todas. Dos años más tarde el número subió a 671, incluyendo 21 ambulantes y una circulante…”[14]
CONCLUSIONES
A manera de conclusión se puede decir que la cruzada educativa y cultural, obra de Vasconcelos, con una amplia visión social y con fines de afianzar la identidad nacional, siguió ocho direcciones muy concretas que Latapí recoge de la siguiente manera :
- “La creación de un ministerio federal de Educación Pública – pese a la resistencia de algunos estados celosos de su autonomía – que establecería un poder central fuerte y eficaz.
- La campaña de alfabetización, iniciada ya desde la rectoría de la Universidad, que logró enseñar a leer y escribir a 100 000 adultos y obtuvo un gran consenso y colaboración.
- La construcción de locales escolares, en escala hasta entonces desconocida.
- La formación de un nuevo tipo de maestro y su revaloración social; las misiones culturales y los maestros rurales fueron los más característicos.
- Un concepto de educación que adoptó los principios de la “escuela activa”.
- La relación de la educación con otros problemas nacionales, con fin, por ejemplo, de apoyar la reforma agraria contra el latifundio, desterrar el militarismo, castellanizar a los indígenas e “integrarlos” al desarrollo, o de incorporar a las comunidades más apartadas mediante el establecimiento de escuelas rurales, etcétera.
- Una visión de la “cultura” como factor de liberación y de dignificación de la persona, parar tender a la “civilización perfecta”: la que propone – escribió – el mayor aprovechamiento de la energías del mundo y de las energías del cuerpo, en beneficio de una vida espiritual más intensa y más amplia” (Estudios indostánicos, Obras Completas, III, p. 201). De aquí la fe en los clásicos y la revaloración del libro.
- La conciencia de nuestra identidad mestiza y la afirmación de nuestra vocación latinoamericana”[15]
De todo lo recogido anteriormente, se ve claramente que José Vasconcelos se puede contar entre los primeros latinoamericanos que trabajaron en instaurar una cultura que fuera a la vez Nacional y Continental por otro lado.
Fue un ferviente creyente de las capacidades inmensas de la “raza indo-americana”, y enfocó todas sus energías a proveer de los rudimentos indispensables a este pueblo, para colaborar en gran medida a la formación y educación de los futuros habitantes de nuestro país, así como a los grupos olvidados por la Nación, los Indígenas mexicanos.
Fuentes Consultadas
[1] «Vasconcelos, maestro de América». Centro de Estudios Humanísticos. Revista Academia No. 8 Abril – Mayo 1999.
[2] «Vasconcelos, maestro de América». Centro de Estudios Humanísticos. Revista Academia No. 8 Abril – Mayo 1999.
[3] González G. Luis. Prólogo a El Desastre, Vasconcelos. México 1998. Ed. Trillas. Pág. 19
[4] Matute, Álvaro. “La política Educativa de José Vasconcelos”, en “Historia de la Educación Pública en México”. FCE/SEP. México1997. p. 174.
[5] Ibidem, p. 174
[6] «Vasconcelos, maestro de América». Centro de Estudios Humanísticos. Revista Academia No. 8 Abril – Mayo 1999.
[7] «Vasconcelos, maestro de América». Centro de Estudios Humanísticos. Revista Academia No. 8 Abril – Mayo 1999.
[8] Ibidem.
[9] Luis Alejandro Hernández Ríos. «José Vasconcelos: El Águila Mexicana».
[10] Larroyo, Francisco. «Historia comparada de la educación en México». Ed. Porrua. Pág. 482
[11] Op. Cit.. Larroyo, Francisco. Pág. 482
[12] Op. Cit. Larroyo, Francisco. Pág. 482
[13] Op.Cit. Matute, Álvaro. Pág. 177.
[14] Op.Cit. Matute, Álvaro. Pág. 178.
[15] Op.Cit. Luis Alejandro Hernández Ríos
Fuentes Imágenes
- http://www.eloriente.net/home/2015/06/24/el-pensamiento-latinoamericano-jose-vasconcelos/
- http://www.wikimexico.com/storage/app/uploads/public/569/c51/1fd/569c511fd2bfb682285782.jpg
- http://necesitodetodos.org/2014/02/recordando-a-jose-vasconcelos/