¿Cuándo fue la última vez que alguien les leyó antes de dormir?
Para muchos tal vez fue en la infancia y eso, posiblemente, pasó hace rato. En mi caso sucedió hace apenas dos semanas y fue de lo mejor.
Hice parte de un experimento de Emily Jacobi (@emjacobi) una reconocida periodista, activista y bloguera (bio) a quien conocí en el Global Voices Summit Chile 2010. El relato detallado de cómo surgió la idea y cómo se planeó el experimento lo explica en una entrada de su blog: «Bedtime Poems … an experiment«.
Básicamente, Emily propone observar cómo las herramientas modernas de comunicación pueden facilitar una conexión sobre aquellas cosas de la vida moderna que no tienen tiempo para otras actividades, placeres o pasiones como la poesía. Para esto se propuso leer un poema cada noche durante un mes a un amigo de cualquier rincón del mundo justo a la hora que éste tuviese que acostarse. Sólo bastaba con «reservar un lugar» por medio de una entretenida encuesta y listo, estabas adentro. Aquí se encuentran algunas de las reseñas de la experiencia:
– Day 1: Midsummer by Derek Walcott <goo.gl/4632P>.
– Day 2: Opposing Forces by Sun Ra <goo.gl/9IPTx>.
– Day 3: Daffodils by Lorna Dee Cervantes <goo.gl/kl08Q>.
Mi turno
Luego de más de dos años sin hablar, el pasado 28 de agosto alrededor de las 10:00p.m. (hora Bogotá) nos contactamos a través de Skype con el mejor pretexto, la lectura. Luego de una agradable conversación y un par de preguntas de rutina para su investigación, Emily me leyó «The return of the rivers» de Richard Brautigan.
All the rivers run into the sea;
yet the sea is not full;
unto the place from whence the rivers come,
thither they return again.It is raining today
in the mountains.It is a warm green rain
with love
in its pockets
for spring is here,
and does not dream
of death.Birds happen music
like clocks ticking heaves
in a land
where children love spiders,
and let them sleep
in their hair.A slow rain sizzles
on the river
like a pan
full of frying flowers,
and with each drop
of rain
the ocean
begins again.
Así fue como Emily Jacoby experimentaba conmigo y yo, de alguna manera, me volvía a sentir el niño que esperaba en cama una historia para dormir. ¡Qué privilegio hemos perdido!
Aún estoy pendiente a los resultados que presente Emily y pensando que ésta sería una excelente idea para replicar. Quien quiera que le lea un cuento o un poema antes de dormir alce la mano y deje un comentario.
Por: @maolibrarian