Las organizaciones se enfrentan a distintos aspectos de un mismo problema según sea el caso. Cuando el entorno es hostil las empresas privadas viven una realidad un tanto diferente a las empresas públicas, las organizaciones dedicadas a la producción de bienes, se enfrentan a situaciones que las organizaciones que proveen servicios desconocen, y a la inversa. Es así que las bibliotecas viven situaciones particulares que deben de atender en sintonía con sus características; el siguiente cuadro enuncia una serie de aspectos que las organizaciones manejan y que dentro de las bibliotecas adquieren un tinte especial.
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Otras organizaciones
Bibliotecas
Promueve su marca, su distintivo, la manera en que el entorno lo percibe.
Promueve sus espacios, sus servicios de cultura e información
Tiene una currícula profesional (suma de experiencias)
Tiene la experiencia en el manejo de los recursos informativos y del personal capacitado y especializado en diversas áreas del conocimiento humano
Cuenta con prácticas institucionales basadas en estrategias
Cuenta con procedimientos establecidos sobre el manejo de los recursos
Atraviesa por crisis, que la mantienen en constante evolución
Se mantiene vigente con la innovación. Se considera incluso un ente vivo ya que crece y se transforma constantemente.
Tiene una visión y una misión
La visión general es ser un espacio donde se conjugue la tecnología y el aprendizaje para la adecuada gestión y transmisión del conocimiento y su misión es acercar a los usuarios la información
Cuenta con una cultura organizacional (prácticas y creencias)
Cuenta con creencias y prácticas encaminadas al buen manejo de los recursos de información y las tecnologías aplicadas, con la finalidad de acompañar a las personas en su crecimiento personal y profesional; donde el desafío es crear conocimiento colectivo, al alcance de todos
Práctica el liderazgo colectivo
La máxima de las bibliotecas está pensada para el bien colectivo, es un ente al servicio de toda una comunidad en donde su razón de ser se encuentra inmerso en el bienestar colectivo, es así que en sus acciones siempre se privilegia a los usuarios.
Tabla 2. Elaborado por las autoras con base en Resiliencia organizacional /Fernando Véliz Montero
Es así que las bibliotecas desde sus particularidades, pueden aplicar las fuentes interactivas de la resiliencia declarando:
Yo soy
• Un espacio donde se encuentra la información que apoya a la educación de las personas
• Un lugar seguro donde cuido primeramente la seguridad e integridad de los usuarios
• Una red de apoyo para la educación dentro de mi país
Yo estoy
• Dispuesta a realizar los ajustes necesarios para innovar en todas las áreas
• Comprometida con la calidad de la información que comparto con los usuarios
• Consciente del papel que ocupó en la sociedad
Yo tengo
• Personal capacitado para desempeñar actividades diferentes
• La infraestructura para ofrecer servicios digitales de calidad
• Recursos de información valiosos para la Ciudadanía
Yo puedo
• Innovar en los servicios para cubrir las necesidades de información
• Buscar las mejores fuentes de acceso abierto
• Capacitar a los bibliotecarios y a los usuarios frente a esta nueva normalidad
El alma de una biblioteca son las personas: los usuarios y el personal, son los que le dan vida y sentido al trabajo bibliotecario; es un lugar de encuentro, de esparcimiento y aprendizaje, donde la lectura es gozosa y sacia las necesidades informativas de todos y cada uno, de acuerdo a sus niveles y expectativas.
La resiliencia en acción consiste en prepararse, atravesar, aprender y trascender. Simpson (2010), señala que la adaptación resiliente o activa NO es resignación, implica tomar acciones sobre la realidad, esta no se puede modificar, pero se tienen que encontrar nuevas herramientas para dar soluciones innovadoras a los problemas inesperados. En las bibliotecas es vital contar con la capacidad de actuar diferente frente a procesos inéditos, modificando roles, estructuras y ópticas.
Entenderemos a la resiliencia bibliotecaria como la capacidad que tienen las bibliotecas para reconstruirse a partir de momentos de crisis, diseñando servicios más eficientes y contando con personal más sensible y capacitado ante los cambios. Utilizando a la información y al conocimiento, como su principal insumo.
Las adversidades nos revelan que es vital considerar que la resiliencia bibliotecaria es necesaria para seguir adelante y ver un futuro de oportunidad en donde se encontrarán beneficios y desarrollo. Actualmente debido a la crisis mundial que ha generado la pandemia de COVID-19 se ha puesto de manifiesto que como sociedad no estábamos preparados para una situación similar, sin embargo, las acciones no han sido lentas ya que se han apoyado en la investigación y edición de protocolos, guías, consejos y demás indicaciones para regresar a las actividades dentro de las bibliotecas y centros documentales.
Bajo este esquema de realidad han surgido temáticas emergentes dentro de las bibliotecas, a fin de acelerar el proceso para alcanzar el estatus de biblioteca resiliente
Adquisición de habilidades digitales:
Dentro del ambiente bibliotecario se daba por hecho la necesidad de educación a usuarios para introducirlos después al Desarrollo de Habilidades Informativas, Hoy es evidente la necesidad de desarrollar ciertas habilidades digitales, que no solamente incluya búsqueda de información valiosa y con credibilidad académica, sino manejo de plataformas, aplicaciones y todos aquellos elementos que ayuden a las personas a interactuar mejor con la tecnología para empoderar su aprendizaje y conocimiento.
Potencializar los recursos de información digital:
Ahora más que nunca se deben dar a conocer los recursos digitales con lo que cuentan las instituciones; anteriormente las Universidades invertían muchos recursos y estos eran utilizados por un número reducido de usuarios, debido principalmente a que eran poco conocidos. Es importante hacer difusión y explotar estos recursos en beneficio de toda la comunidad.
El acceso abierto:
Debido a la problemática generada por la pandemia uno de los principales retos para las instituciones educativas es la escasez de recursos, es debido a esto que se debe voltear hacia el movimiento de acceso abierto y aprovechar toda la información que está en la red en este formato, proponiendo iniciativas para avanzar hacia la información de calidad en acceso abierto y así todas las personas puedan usarla de manera gratuita.
Diseño de nuevos servicios:
La nueva realidad nos pone de frente a la innovación de tal manera que se tiene que cambiar la forma en que nuestras bibliotecas venían operando e idear nuevas formas de satisfacer las necesidades informativas de nuestros usuarios, las bibliotecas seguirán siendo parte importante de la vida académica de las personas, pero se requieren nuevos formatos de acercamiento.
Bibliotecas híbridas
De la mano de los nuevos servicios se deberá contemplar un renacer, pero no solo una flexibilidad en el acceso a la información, sino una reafirmación como centro de cultura, generador e impulsor de ideas, inspirador de acciones, lugar de refugio y encuentro distinto, institución viva, transformada desde su genética para que sea híbrida y se vuelva indispensable.
Nuevas funciones de los bibliotecarios
La pasión por el servicio tendrá que ser un distintivo de los bibliotecarios, en ellos recae la enorme responsabilidad de enamorar a los usuarios, de transmitirles el deseo de explorar nuevas formas de acceder a la información y el conocimiento; es así, que el personal bibliotecario tendrá que cubrir las funciones que sean necesarias para lograr la encomienda.
El mundo siempre cambia, lo vivo siempre se transforma, las bibliotecas que pretendan mantenerse con vida deberán moverse al ritmo de las necesidades del entorno, los elementos que la conforman (personal, recursos, procesos, estrategias, visiones, etc.) tendrán que seguir este ritmo, adaptarse y disfrutar el resultado de bailar al compás que marca la resiliencia.
CONCLUSIONES
Aunque el concepto de resiliencia se sigue construyendo y nos obligan a decantarnos por el que cubre mejor nuestras intenciones de investigación, el presente trabajo considera el aspecto del aprendizaje fundamental para que este sea la guía y el motor de impulso hacia la resiliencia; si bien es cierto que la resistencia, la recuperación y la adaptación a las situaciones adversas son aspectos importantes dentro de la definición de resiliencia, considerar prioritario lo aprendido permite tomar acciones inmediatas y preventivas tanto por las personas como para las organizaciones.
Reconocer las cualidades positivas y negativas que caracterizan a uno mismo, es un trabajo de introspección y honestidad, las fuentes interactivas y los pilares de la resiliencia pueden ser una magnífica guía para aquel que decida comprometerse con esta empresa. Pero el conocimiento de los factores de riesgo y protección no son únicamente indicativos para uso de profesionales de la conducta, son parámetros que se pueden considerar para tomar acciones específicas sobre los aspectos cotidianos de las personas.
Las medidas que han tenido que adoptarse para combatir los contagios de COVID-19, particularmente el distanciamiento físico-social, ponen a la vista la necesidad del desarrollo humano a fin de cuidar la salud; las organizaciones de todo tipo tienen que resolver de manera frecuente las consecuencias de una mala gestión emocional por parte de los trabajadores, particularmente en lo relacionado con la resiliencia. Las personas en general son poco conscientes de cómo su salud física y mental se relaciona con las ideas y actitudes que tienen ante las adversidades comunes y extraordinarias, es así que fomentar el desarrollo humano es prevenir problemas organizacionales.
Si bien el fomento del desarrollo humano fortalece a las organizaciones, este no es suficiente, tiene que aspirar a convertirse en una OR, empezando por tomar la decisión de cuál será su postura con respecto a la definición del concepto de resiliencia organizacional. Toda vez que se determine cuál es el aspecto prioritario (adaptación, recuperación, prevención, aprendizaje) del concepto, deberá considerar las variables y adecuarlas a las particularidades de la organización; para lo cual el presente artículo se ha manifestado por la propuesta de Salanova (2013) ya que destaca el recurso humano.
En el caso particular de las bibliotecas, las adecuaciones antes mencionadas pasan por todas las áreas que la conforman haciendo hincapié en las personas, no solo porque es una organización dedicada a prestar un servicio, sino porque su recurso humano es fundamental; debido a esto las fuentes de la resiliencia aplicadas a la organización bibliotecaria, se apoyan en recursos personales e institucionales en la misma medida y los temas emergentes propuestos, están estrechamente relacionados con acciones que líderes y trabajadores tendrían que implementar.
Los individuos y las organizaciones hemos sido arrojados a una realidad inesperada, pensamos con frecuencia que contamos con tiempo suficiente para atender los pendientes y cuando estos nos alcanzan les damos respuesta desde el menor daño posible, la crisis mundial nos pone de cara a lo pospuesto y al mismo tiempo nos enfrenta con lo urgente.
Alcanzar el status de OR no es algo que se tenga que seguir meditando, debe ser parte de las medidas urgentes especialmente para las bibliotecas, ya que ellas son referente cultural y social, son en el imaginario colectivo, orden, conocimiento, sabiduría y esperanza de futuro.
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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Bell, M. (2002). The Five Principles of Organizational Resilience. Gartner.
Carretero Bermejo, R. (2010). Resiliencia. Una visión positiva para la prevención e intervención desde los Servicios Sociales. Nómadas: Critical Journal of Social and Juridical Sciences, 27, 91-103. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4732087
Grotberg, E. H. (2008). La resiliencia en el mundo de hoy: Cómo superar las adversidades. Gedisa.
Melillo, A. (2007). Resiliencia, subjetividad e intersubjetividad. En M. Bauer, Resiliencia y vida cotidiana (pp. 57-77). Psicolibros, Waslala.
Rivera Espino, M. C. (2015). Manual del curso: Aplicación de la resiliencia en las bibliotecas. DGB-UNAM.
Simpson, M. G. (2014). Resiliencia sociocultural: Del «yo puedo» al «nosotros podemos». Editorial Bonum.
Véliz Montero, F. (2014). Resiliencia organizacional: El desafío de cuidar a las personas, mejorando la calidad de vida de las empresas del siglo XXI. Gedisa.
Mtra. Mary Carmen Rivera Espino
Es licenciada en Bibliotecología y maestra en Bibliotecología y Estudios de la Información por la UNAM.
Ha impartido cursos sobre «Resiliencia en bibliotecas», “Ambiente laboral y trabajo en equipo”, «Catalogación», «Métodos de investigación cualitativa», «Recursos de información» y «Organización de la información».
Actualmente se desempeña como profesora de asignatura del Colegio de Bibliotecología y del Sistema de Universidad Abierta y a Distancia /UNAM y es responsable de Intercambio Académico en la Dirección General de Bibliotecas y Servicios Digitales de Información.
Mtra. María Del Rocío Espino Rivera
Es licenciada en Psicología y maestra en Pedagogía, experiencia en neuroeducación, violencia de género, capacitación, psicología clínica, educación y desarrollo humano.
Se desempeñó en el sector salud como terapeuta y psicóloga clínica para instituciones como la CPII (Clínica de Psicología Integral Insurgentes), el PIAV (Clínica Integral de Apoyo a las personas Violadas) y el Hospital Psiquiátrico “José Sayago”. En el sector educativo como orientadora educativa y profesora frente a grupo en Epo-115 (Escuela Preparatoria Oficial del Estado de México), UPEM (Universidad Privada del Estado de México), UPEM-UP (Universidad Privada del Estado de México, Unidad Posgrado) entre otras.
Actualmente es académica de la Dirección General de Bibliotecas y Sistemas Digitales de Información, del Departamento de Desarrollo de Personal de la UNAM.