Por mucho tiempo los bibliotecarios han sido parte del proceso educativo, de una u otra forma históricamente han formado parte del ciclo de enseñanza-aprendizaje. Para ser más preciso, lo bibliotecarios han sido pieza fundamental en fomentar el desarrollo de habilidades de investigación y búsqueda de información, elementos inherentes a los procesos educativos que los individuos llevan a cabo como parte de su formación académica y profesional.
En este sentido, es como la instrucción bibliotecaria, en términos generales, ha ido afianzándose aún más en las actividades que los bibliotecarios llevan a diario, y que poco a poco, están siendo parte elemental en la enseñanza y el aprendizaje. Situación que vale la pena contemplar al momento de desarrollar programas de instrucción a usuarios. Por ello, dejo aquí tres recomendaciones que podrían servir a los bibliotecarios que han iniciado o que están por iniciar con sus usuarios una actividad de este tipo.
Talleres sobre el uso de fuentes documentales y la búsqueda de información
Uno de los retos más recurrentes y fundamentales en las universidades es la formación de los estudiantes de nuevo ingreso en el uso de los servicios y las fuentes de información que ofrece la biblioteca. Por ejemplo, para los nuevos estudiantes es indispensable la diferenciación y uso de las diferentes fuentes de información, así como el manejo de diferentes servicios que ofrece la biblioteca, los cuales les serán de utilidad a lo largo de su carrera.
Por ello, se podría echar mano de cursos de inducción presenciales o en línea para los estudiantes de nuevo ingreso. Donde se enseñe y ejemplifique:
- La diferenciación y selección de las diversas fuentes de información.
- El desarrollo de habilidades para búsqueda de información.
- La evaluación de la información para su recuperación y análisis.
- Cómo evaluar e interpretar la información encontrada en la Web.
- Cómo identificar los recursos y servicios ofrecidos por la biblioteca.
Uso de tutoriales sobre los recursos de información
Para explotar al máximo los recursos de información de la biblioteca, se recomienda el diseño y creación de tutoriales para aquellos estudiantes que ya están familiarizados con los recursos de información, pero que desean obtener mejores resultados en sus búsquedas y explorar más funcionalidades de las bases de datos con las que cuenta la biblioteca.
Por ello, un tutorial ayudaría a complementar la instrucción a los usuarios que ya conocen de cierta manera los recursos, y en donde se podría incluir:- Información general sobre los recursos y servicios disponibles.
- Las instrucciones de acceso para aquellos recursos de información que son del tipo restringido.
- Los detalles sobre cómo acceder a los artículos de texto completo de revistas académicas especializadas.
- La información sobre la forma de encontrar información especializada, como son las publicaciones relacionadas con su área de conocimiento y las bases de datos disponibles para su carrera en particular.
- Las instrucciones para realizar búsquedas avanzadas en las diferentes bases de datos.
- Explicaciones sobre el uso de los recursos electrónicos adicionales, como son los servicios de alerta de acuerdo al perfil de los usuarios.
- El uso de los gestores de referencia para apoyar sus trabajos de fin de grado.
- El manejo de los diferentes estilos bibliográficos para redactar sus escritos.
Diseño de un programa de instrucción a usuarios docentes
Para los profesores existe toda una gama de recursos y fuentes de información que deben conocer para mejorar el diseño de sus cursos. Sin embargo, dado su perfil de tutores y su movilidad académica, sería interesante diseñar un programa de instrucción donde se les ofrezcan herramientas especializadas para apoyar su labor de enseñanza. Algunas de ellas podrían ser las siguientes:
- Un bibliotecario integrado para apoyar las clases de los profesores mediante la instrucción personalizada y la aplicación de cursos bajo demanda.
- Los cursos podrían versarse sobre el manejo de diversas fuentes de información y bases de datos, la utilización de los diferentes estilos de citas bibliográficas, los servicios de alerta, etc.
- La utilización de los servicios de referencia digital.
- Un servicio de referencia móvil en áreas de alto tráfico, como son las aulas, estancias, salas de profesores, comedores, etc. para ofrecer servicios de referencia.
Considero muy atinado lo que nos expresa Samuel, y si me lo permite me gustaría agregar con respecto al punto de “los bibliotecarios como parte del proceso educativo” que, tan es así, que ya existen algunas universidades que han incorporado a sus planes y programas de estudio Materias relacionadas con las competencias/habilidades informativas como obligatorias y en otros casos los cursos y talleres por igual.
Además, ya para finalizar, los talleres y cursos deben o deberían llevar rumbos a niveles más especializados, poniendo en práctica con casos reales los procesos de búsqueda, selección, evaluación y recuperación de información, con usuarios especializados o dedicados a la publicación académica, en la poca experiencia que tengo he visto en usuarios de alto nivel que en la actualidad no se tienen las “habilidades y/o competencias para los procesos antes mencionados” y eso de alguna manera merma no sólo la visibilidad del investigador sino de la institución a la que pertenece…
Mi estimado, gracias por el comentario, lo que mencionas es justo la radiografía de lo que está sucediendo en nuestras universidades, y en cierta medida es una mina de oro para investigar o desarrollar nuevas formas de generar habilidades o competencias informativas que impacten mejor en ámbito académico. Como bibliotecarios es un área de oportunidad en la que debemos involucrarnos más, pero también para la academia es un apoyo que deben de aprovechar.